Del fracking y otros aprovechamientos

Molinos de vientoEstos días en que tanto se está hablando de la reforma de la administración local, vienen  a mi memoria  los históricos conflictos de intereses entre los distintos tipos de aprovechamientos existentes en el mundo rural. Aunque no se pueda afirmar que el objetivo principal de  la actual reforma    pretenda dar respuesta   a  presuntos  conflictos de intereses, yo me estaba refiriendo  a aquellos que se producían en el pasado entre agricultores y ganaderos,  conflictos, en cuya resolución, la potente organización de la Mesta que protegía a lo ganaderos tenía  mucho que decir. Y sin embargo lo cierto  es que,  a pesar de la Mesta,  se trataba de un conflicto entre iguales que normalmente se resolvía con sentencias  más o menos justas que fijaban los límites de los aprovechamientos de unos y de otros. El mundo rural tenía sus reglas, las que se había o le habían dado , y por ellas se regía e intentaba  solventar  sus problemas.

En la actualidad los conflictos  por los aprovechamientos  vuelven a estar de moda. Y no me refiero a los aprovechamientos cinegéticos cuyo uso siempre se ha considerado compatible con otros tradicionales. Me refiero  a aquellos nuevos  aprovechamientos  del mundo rural  que en estos días de tribulaciones ocupan   las páginas de  los medios de comunicación. En esta ocasión  presumo  que la relación de fuerzas  no va a ser tan igualitaria.

Trataré de explicarme. Empecemos por lo público. La crisis aprieta, los recursos escasean, el Estado necesita financiase y reducir su deuda y el mundo rural tantas veces olvidado puede ahora convertirse en una buena fuente de recursos.

 No podría asegurar que  sea esa la única justificación de los motivos  que fundamentan  la  inminente reforma de la administración local, pero la pérdida de autonomía local en su toma de decisiones, la capacidad de regular sus aprovechamientos, la competencia para gestionar sus recursos, si podría ser una de sus consecuencias. Ni que decir tiene que el terreno esta abonado. El inframunicipalismo, unido al alarmante despoblamiento del mundo rural, limitan su capacidad de respuesta. No seré yo quien me oponga a  unas mayores exigencias de transparencia en los asuntos locales. Todo lo contrario. Resulta inadmisible y absolutamente sospechoso  que en el tiempo que llevamos de democracia no se hayan promovido y exigido mayores  cuotas de transparencia por quienes  han mandado, o mejor dicho mangoneado,  con el consentimiento expreso o tácito  de   sus organismos de descontrol. Todos sabemos que los organismos de control o descontrol  guardaban los informes en sus  cajones. A conveniencia  de las mayorías políticas dominantes. Pero la  solución no puede pasar  por la desaparición   de los pequeños entes locales, o por su tránsito a  la irrelevancia,  para mayor provecho de no se sabe quien.  Al contrario, es el momento  de  iniciar el camino de la reforma, ya que todo lo que no se trasforma desaparece. No  es momento de la contrarreforma. Juzguen ustedes sin en este tránsito  las fuerzas están equiparadas.

Pero con ser muy importante lo público, no  es lo único que puede preocuparnos.  No es ese aprovechamiento el único al que  esencialmente quiero referirme. Inicié esta  reflexión  con otros pensamientos. Me preocupan también   los aprovechamientos privados. Efectivamente, en los últimos tiempos oímos  hablar de nuevas técnicas de extracción de gas, lo que se conoce como fractura hidráulica. Se mezclan muchos temas: dependencia energética exterior, peso  de la factura energética  en la deuda, ventajas y desventajas    del método conocido vulgarmente  como fracking, afecciones  sobre los acuíferos, movimientos sísmicos, salud humana… Se escribe mucho, en uno y otro sentido. No me siento capaz de enjuiciar las ventajas e inconvenientes desde el punto de vista energético. Pero cuidado, no nos olvidemos que se trata  de un aprovechamiento más  del medio rural. ¿Un aprovechamiento más? ¿en beneficio de quién?. Posiblemente no estemos hablando de un aprovechamiento más y el beneficio, en principio, es exclusivo  de empresas privadas que en este caso pretenden explotar un recurso público por más que al hablar de energía estén en juego intereses generales. Empresas privadas que llegaran como elefante en cacharrería. Que explotarán el medio. Que repartirán limosnas. Que jurarán y perjurarán ser, inocuas, ecológicas y medioambientalmente responsables. En contra, se posicionan  los ecologistas, moderados y más radicales, con razón o sin ella. Pero ¿quién se ocupa de verdad de los intereses de la zona?, me temo que nadie. A las empresas solo les interesa el oro líquido. ¿Dónde esta su plan de empleo?  No existe. No les preocupa en absoluto. No ha existido en  la zona, ni en este siglo ni en el pasado, plan alguno tendente al desarrollo sostenible de la misma. Una zona en gran parte despoblada sobre la que, qué casualidad, tradicionalmente han puesto sus miradas los grandes operadores del sector energético y otros afines. Llevamos cuarenta años con una central nuclear que dicen que crea empleo. Pero el territorio sobre el que se asienta adolece del mal endémico de la despoblación. ¿Y  en el páramo?  Fabricamos explosivos ¿para quién? ¿en beneficio de quién?. Sin comentarios. ¿Existen poblaciones sostenibles en su entorno derivadas de la actividad industrial?. Yo diría que no. Además, ahora  resulta que la zona interesa para inyectar CO2 a cambio de un plato de lentejas. O para verter el detritus que produce la gran urbe.¡Qué casualidad!.

Llevamos unos años con un desarrollo considerable de la renovables, sobre todo de la eólica,  ahora tan cuestionadas  por el lobby tradicional. Otra casualidad, también se fijaron  en nuestra zona.   Qué pena que no vinieran acompañadas de un plan industrial y de empleo. Claro, se trataba de un aprovechamiento más. Personalmente opino que el saldo de las renovables sobre la zona es positivo, aunque adolezca de múltiples carencias y defectos.

Y ahora vienen los de las energías fósiles, el lobby energético tradicional,  que como aves de rapiña han fijado desde lo  alto su mirada sobre un territorio despoblado. Presa fácil. Y mientras tanto nuestros hijos  continúan emigrando.

¡Ya está bien!. Carecen de plan de empleo.  No viene para quedarse. Vienen para explotar. Para ellos no es más que un aprovechamiento más. No proponen un desarrollo sostenible. No  queremos que nos dejen un territorio minado. Que nos dejen  en paz. Preferimos quedarnos con las renovables, nuestros tradicionales aprovechamientos cinegéticos,  nuestros espacios naturales, nuestra ganadería, nuestra agricultura  y nuestro turismo rural. Si tan buena es su técnica que se vayan a otro sitio. No faltaran quienes lo estén deseando ¿o no?

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Acerca de Dondevilla

Dondevilla es un blog de información sobre cuestiones relacionadas con el medio rural, temas ambientales y turismo rural. Fotografía: Marga González

Publicado el marzo 3, 2013 en De todo un poco y etiquetado en . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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