Archivo de la categoría: De todo un poco

Estamos de boda

20140621_092917Estamos de boda y se nota en el ambiente. Volvemos al blog con retraso, pido disculpas, pero ya sabéis que andamos siempre ocupados y hemos perdido alguna que otra oportunidad de dar las gracias a todos los que habéis pasado este verano por las casas rurales Dondevilla. Especialmente les debemos una a los amigos de Navarra que nos han visitado por primera vez hace quince días. Otro día vuelvo con ellos. Hoy toca boda. Porque estamos muy contentos, algo nerviosos, aunque la novia parece tranquila (no así el fotógrafo, al que le puede la responsabilidad) y bastante ocupados con los preparativos. Las madres, cuñadas y la tía arreglando la iglesia (vaya flores más bonitas, algo sabe Mari de esto), poniendo y quitando bancos, ocupándose de todas esas cosas que hacen que todo vaya sobre ruedas. José Luis encargándose de otros recados no menos importantes, Lorenzo cosechando… y cada uno aportando lo que se puede. Porque esto es cosa de todos, es lo que tiene casarse en el pueblo.

Y luego está la ilusión. Ilusión porque venga a la boda tu familia, por descontado. Ilusión porque vengan tus amigas del alma a ponerte guapísima, a hacerte los muñequitos de la tarta o a tocarte la flauta travesera, con permiso de los nervios. Ilusión porque tus hijos quieran estar donde tú estés y tengas que pedir unas camas supletorias, en fin, mucha ilusión por tantas cosas que se nos escapan pero que es lo que queda para el recuerdo. Y las sorpresas, porque alguna habrá. Y hasta aquí puedo leer.

Antes cuando había una boda se sacaban coplas a los novios y los padrinos y se las cantaban la noche de la boda. Es una pena, porque Maximino ya no está y a los demás no nos da para tanto. Solo desearos toda la felicidad del mundo.

¡Ah!, se casan Ainhoa y Luis, por si no ha quedado claro.

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Nevadas para el recuerdo

El pueblo desde la carretera, 2015

El pueblo desde la carretera, 2015

En estos días pasados hablar del tiempo, eso que tanto nos gusta a los españoles de pueblo y no tan de pueblo, nos ha ocupado muchos ratos al calor de la lumbre. Con la tremenda nevada que hemos tenido y todas las pequeñas nevadillas que incluso a día de hoy están cayendo, a los mayores se les han venido a la memoria algunas nevadas de cuando eran jóvenes que les dejaron huella.

Ciriaco se acuerda, por ejemplo, cuando estando en Estella haciendo el servicio militar les dieron permiso y llegaron hasta Villarcayo en un camión. Era tal la cantidad de nieve que había que tuvieron que subir la Mazorra caminando y llegar hasta Ahedo por su propio pie.

María se acuerda de varias historias, algunas algo truculentas, como cuando se murió el tío Lorenzo y no pudieron venir los familiares a enterrarle o la de aquel maestro de Pesadas que murió en medio de la ventisca entre la ermita de la Virgen de la Hoz y el mismo Pesadas. Cuando los compañeros de viaje se dieron cuenta de que se había perdido y volvieron a por él ya era tarde.

También se acuerda de historias que tiene su punto de ternura, por ejemplo cuando se casó a primeros de marzo Elena, la hija mayor de Sabina,  y sus padres no pudieron ir a la boda. No quiero ni imaginarme el disgusto que tuvo que tener la pobre mujer. Recuerda con mucho cariño cómo la tía Ana, madre de Sabina, le decía a su hija para consolarla lo guapísima que estaba la novia.

Hay otras bastante divertidas, como cuando en cierta ocasión bajaban la misma María y Damián del coche correo, que se decía antes, con una nevada de un metro. Debía haber tanta nieve que la bajada debió ser muy penosa; hay que tener en cuenta que en aquellos años no había la ropa ni el calzado de ahora. Al parecer, allá por las nogalas, al pobre Damián le debió dar tal pájara que ya no podía caminar ni un paso más, así que fue la moza, por lo visto con muchas más fuerzas que él, la que dio aviso en el pueblo para que fueran a auxiliarle.

En fin, cosas de la vida.

Celebraciones y agradecimientos

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Excursión de los Zaburri por el paraje de Las Quintañillas (Zamora-Ahedo del Butrón)

Hace unos días nos quejábamos de cierta parálisis, y es cierto, cada vez hay que hacer más esfuerzos para estar en el candelero. Serán los años. Sin embargo los últimos acontecimientos, en especial  la gran nevada de los primeros días del mes de febrero, nos ha hecho  retornar al pasado desde el que tomar impulso para el nuevo año. Y si no que se lo digan a Luis Rioja, apodado “el de Toro”, que liándose la manta a la cabeza ha  montado para el próximo fin de semana una celebración multitudinaria propia de una joven de veinticinco años. No parece que vaya a ser la única de este año de nieves.  En agosto tendremos ocasión de continuar con la racha. Luis, el  de Toro, es un personaje muy singular. Los que lo conocemos le sabemos bien. En todas sus facetas. Bueno, en las que conocemos. En  la artística, en Ahedo nos ha dejado  muestras  de su vena creativa de la que le estamos muy agradecidos: la diabla, el músico, el labrador, el portal y, por último, el gran abrazo, escultura a la que, puede estar seguro, buscaremos un lugar  adecuado.

Nos vemos el fin de semana.

suelo

Una pizquita del suelo de Dondevilla I

NOTA DE LA AMANUENSE:

Cuentan las crónicas que habiéndose celebrado en el Valle de Valdivielso un curso de verano sobre el románico en la provincia de Burgos, se acercaron al pueblo dos profesores de universidad de gran renombre con un alumno predilecto. Visitaron, como no podía ser de otra manera, la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, y a continuación pidieron insistentemente a la que suscribe información sobre un portal empedrado que tuvieron ocasión de ver en otra ocasión y que se les quedó grabado en la memoria. Un portal de la edad media, por lo menos. Tras mucho dar vueltas hallé la respuesta: ¿no sería el portal de la Casa Rural Dondevilla I?, con gran risa “interior”por mi parte les acompañé hasta la casa !et voilá!, allí estaba. Les expliqué muy amablemente que el suelo en cuestión era obra de dos artistas de reconocido prestigio: Agustín el del Vado y Luis Rioja el de Toro y que lo habían hecho en el más crudo invierno, pasando más frío que otra cosa. Una vez dicho esto pudimos reírnos todos a gusto. Una cosa quedó clara, muy fino tuvo que ser el trabajo para quedar en el recuerdo de esa manera. Aquí queda dicho.

Por cierto, a Marijose también la queremos.

Del fracking y otros aprovechamientos

Molinos de vientoEstos días en que tanto se está hablando de la reforma de la administración local, vienen  a mi memoria  los históricos conflictos de intereses entre los distintos tipos de aprovechamientos existentes en el mundo rural. Aunque no se pueda afirmar que el objetivo principal de  la actual reforma    pretenda dar respuesta   a  presuntos  conflictos de intereses, yo me estaba refiriendo  a aquellos que se producían en el pasado entre agricultores y ganaderos,  conflictos, en cuya resolución, la potente organización de la Mesta que protegía a lo ganaderos tenía  mucho que decir. Y sin embargo lo cierto  es que,  a pesar de la Mesta,  se trataba de un conflicto entre iguales que normalmente se resolvía con sentencias  más o menos justas que fijaban los límites de los aprovechamientos de unos y de otros. El mundo rural tenía sus reglas, las que se había o le habían dado , y por ellas se regía e intentaba  solventar  sus problemas.

En la actualidad los conflictos  por los aprovechamientos  vuelven a estar de moda. Y no me refiero a los aprovechamientos cinegéticos cuyo uso siempre se ha considerado compatible con otros tradicionales. Me refiero  a aquellos nuevos  aprovechamientos  del mundo rural  que en estos días de tribulaciones ocupan   las páginas de  los medios de comunicación. En esta ocasión  presumo  que la relación de fuerzas  no va a ser tan igualitaria.

Trataré de explicarme. Empecemos por lo público. La crisis aprieta, los recursos escasean, el Estado necesita financiase y reducir su deuda y el mundo rural tantas veces olvidado puede ahora convertirse en una buena fuente de recursos. Lee el resto de esta entrada

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