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Feliz Navidad

2013 Navidad

El Pando iluminado antes de la tormenta 23/12/2013

¿Cómo empezar este post? seguramente por el final, como dice Ciriaco bien de mañana: “Estuvo la gente animada”. Un año más las familias se reunieron anoche en Ahedo del Butrón para celebrar la Nochebuena. Quedamos a las 7 para cantar unos villancicos alrededor del Nacimiento de la Iglesia y el éxito de la convocatoria fue absoluto: la familia de Araceli, con Izaro, su última adquisición,  disfrutando muchísimo y haciendo disfrutar; los de León (alojados en Dondevilla 2), con Jesús, Pedro y demás “dándolo todo” que dirían los jóvenes (NO NOS IMAGINAMOS UNAS NAVIDADES SIN VOSOTROS); Alfredo; la familia de María y Ciriaco, en fin, que se cantaron muchos villancicos y bien cantados, incluso se cantó uno en euskera (María, Iker, Jon e Izaro). Incluso tuvimos una espectadora de excepción que vino desde Bulgaria. Majísima.

Cerró el evento la abuela María con el “A Belén camina”, que ya tiene mérito, porque es un villancico muy antiguo:

“A Belén camina quisiera saber

un hombre de noche con una mujer

no la lleva hurtada, no presume más,

que antes de las doce a Belén llegar.

Iban caminando hasta que encontraron

unos pasajeros y les preguntaron

si para Belén había donde errar

antes de las doce a Belén llegar.

Si quieren iremos en su compañía

la noche está oscura, perderá la guía

y yo que la sé, no tengo donde errar

antes de las doce a Belén llegar.

San José responde estimo el favor

vamos caminando sin ningún temor

la luz del Señor, nos ha de alumbrar

antes de las doce a Belén llegar.

A Belén llegaron

y en un portalito, muy mal preparado

quedaron conformes, con allí quedar

antes de las doce a Belén llegar.

Allí nació un niño en aquel pesebre

entre paja y hierba, como Rey de Reyes

Rey de gran poder, no le faltan reyes

que le van a ver.

Hincan las rodillas

le van a adorar

antes de las doce

antes de las doce a Belén llegar.

… dice que era más largo, pero bueno, aquí queda esta joya de la lírica tradicional.

Fotografía: Alejandro (el fotográfo oficial de Ahedo)

Luego la reunión continuó en el bar, allí estaban los de la familia de Esperanza (un año más en Dondevilla 1), disfrazados con gran acierto y con ganas de celebración. Efectivamente tiene razón Ciriaco en que la gente estuvo animada, teniendo en cuenta que ayer nos vimos afectados por eso que se ha dado en llamar ciclogénesis explosiva (llovió 32 litros con gran espectáculo de viento) y aún así ahí estuvimos, eso sí, nos hemos acordado mucho de los ausentes, especialmente de esa de la que alguna ministra dice que ha salido fuera de España debido a la “movilidad exterior”. En fin.

Aprovechamos para mandar un fuerte abrazo a todos los que nos acompañan a lo largo del año y en especial a los clientes y amigos de la Casa Rural Dondevilla. Esperamos seguir contado con vosotros un año más. ¡SALUD y FELIZ NAVIDAD!

Noche de cuentos

Esta noche la abuela María ha estado recordando cuentos para sus nietos: El rey Glotón, Lanzarín Lanzarinado, Rosalinda, Tú amasarás, Criselda la Campesina… Todo el repertorio de cuentos tradicionales con todos los ingredientes necesarios para una buena historia: príncipes y princesas, maridos tozudos, padres interesados, chicas resueltas, astucia, magia y aprendizaje.

Y también nos ha contado los juegos favoritos: a los alubios, al marro,  la tuta, a las cartas, las 7 y media, a las pilitas, a las tabas, al corro…

Lo ideal para estas noches de invierno cuando el frío mantiene al personal al lado de la lumbre.

San Isidro 2013

panorámicaComo anunciábamos en otro post, el día 12 celebramos San Isidro.  Salió un día muy frío y medio lluvioso (era el día de la Ascensión, o sea, 40 días de chaparrón, así nos va), pero allí estuvimos los irreductibles.

Vino Maxi, bendijo los vientos e hicimos la subasta. Una reflexión se me ocurre: ¡qué generosa es la gente de Ahedo!, lo de menos es lo que se saca con la subasta. Generosa con su tiempo (a veces para estar ese día hace falta hacer malabarismos), generosa con las cosas que se donan para subastar (Rafa y Juanjo se ponen muy nerviosos al ver la mesa tan llena y tienden a arremolinar) y generosas con lo que “pagan”, que como decía alguno nos sale San Isidro…

en la fuenteNo quiero ser pesimista, pero me temo que a esta tradición le queda poco tiempo, por eso tiene tanto valor. Deseos para el año que viene: que  estemos los mismos y más, que haga mejor, que San Isidro se espabile y haga todo lo posible para que las cosechas sean buenas…

Y gracias por venir y por estar a Rafa, a Carmen, Ceci y José Luis, a Arancha, Begoña y David. A los gallegos, a Mª Jesús e Iñaqui, a Araceli y Lorenzo, que lleva el pendón. A Julián el de la Fuente. A Valentina y Dioni que llegaron tarde. A María y Ciriaco, al que dicen las malas lenguas le van a subastar el año que viene una azada, y también a Mª Antonia que reparte las galletas y a Clara y Víctor que se las comen. A Marian que hizo las fotografías e Isabel las cuentas. En fin, si falta alguien de nombrar que se de por aludido.

Gracias también a los que no habéis podido venir pero estáis de alguna manera, que me consta. Nos vemos en la próxima. Os dejo con esta fotografía preciosa de La Cuesta.

Posdata: San Isidro, como sigamos con este frío y esta lluvia ¿como le van a nacer a Ciriaco las alubias?

Vendiciendo el viento

Hace un tiempo, molinos

molinos_2Hace un tiempo, creo que  no muy lejano pues  aún existe en el recuerdo, era   habitual que los inviernos fueran rigurosos, es decir inviernos. No faltaban las nevadas que solían permanecer durante largos periodos con la ayuda de las bajas temperaturas. En esos tiempos el tránsito y el transporte se volvían  complicados, sin embargo los manantiales lo agradecían y ello permitía que los cauces llevaran suficiente agua para moler. En el Arroyo Soscostana  que en parte se nutre  del manatial de Valdemer, existieron varios molinos de gran  utilidad que ahorraban esfuerzo y  viajes con las maquiladas atadas a los machos  a otros molinos como el de Tubilleja y el Canto. Durante  la primera parte del año se molía en el molino que hay entre los Raigones y  Pontón de Vallesnera, hoy solo un vestigio cubierto  por la maleza. Arroyo abajo, existían  otros tres que a lo largo del tiempo han  corrido diferente suerte. En estos días en los que parece que el invierno arrecia, han venido a mi recuerdo algunas imágenes del transito de vuelta con los machos  por el Camino de Valdehaedo con la angustia de llevar la maquilada escorada a la derecha, y una duda  ¿seguro que Pepón habrá atado bien el aparejo?.

 Nota: sirva el presente texto de recuerdo y agradecimiento para quienes  en los últimos años han hecho algo por  conservar los molinos en Ahedo. No dejan de ser una parte de nuestra memoria.

Se me olvidaba: Ana, la de Boñar, esta autorizada a dejar un comentario, moderado claro (que será moderado por la editora).

 Otra nota de la editora: dice Ciriaco que los molinos molían de la Pascua de Navidad a la Pascua florida, que ya era moler.

Las Candelas, San Blas y Santa Águeda

Fotografía: Marga González

Fotografía: Marga González

Hoy vamos de refranes en torno a estas fechas tan señaladas. Empezamos:

A dos María,

a tres San Blas

Santa Águeda mágueda dos días más.

Sólo unas pinceladas de cada fecha. Dice Valentina que Las Candelas era una fecha muy importante cuando ella era pequeña y que la tía María hacía unas velas de cera de abeja amarilla que eran preciosas. Las ponía en cualquier época del año y con cualquier excusa, si paría una vaca, una cabra o cualquier otro animal, si tronaba, si llovía en exceso o faltaba el agua…

Respecto a  San Blas, otro refrán muy conocido:

Por San Blas la cigüeña verás,

y si no la vieres

año de nieves

En Ahedo del Butrón no criaba la cigüeña, parece ser que sí tenía nido en Porquera y bajaba a Ahedo, en concreto a La Nava, a por ranas y otras exquisiteces que se criaban en la Fuente de los Moros. En estos últimos años la hemos visto en la charca de Monte Grande y la hemos visto acompañada en invierno de unas parientes no habituales hasta hace poco por estos lares: dos garzas negras y una gris bastante grande. En fin, cosas más raras se han visto y se han de ver.

Y el día de Santa Águeda al parecer se celebraba una de las  fiestas más importantes del año para los jóvenes. Nos cuenta María que las celebraciones duraban 4 ó 5 días y era una fiesta organizada exclusivamente por y para los mozos del pueblo. La comida era un componente esencial: se mataba una oveja, de la cual se hacían morcillas, se pedía por las casas toda clase de viandas como tocino, huevos, chorizos, etc. y con todo ello se hacían comidas, cenas o ambas cosas. Al baile, en el que tocaba Emilio, el padre de tío Agustín, y otras panderetas, sí invitaban a las mujeres. Menos mal. Cantaba el tío Emilio:

Si el mi Miliejo supiera

bailaría con Inés

tocaría Leonor

y bailarían los tres

¡Báilala, báilala, báilala…!

En un cántaro sin agua

metí la mano y saqué

la suerte de ir soldado

dime morena que haré…

En realidad las tres fechas están relacionadas con el fin del invierno en el calendario agrícola, se dice que por las Cancelas el día aumenta en dos horas, así que suponen una celebración del triunfo de la luz sobre la oscuridad y el comienzo de la actividad agrícola.

Por cierto, la tia Cidad comía huevos fritos con chorizo para celebrar Santa Águeda. Desde hace años en casa de Ciriaco tal día como hoy se celebra con el mismo plato. Un lujo en toda regla.

El fuego. La lumbre

Fuego_marga

Fotografía: Marga González

No es la primera vez que escribimos en este blog sobre chimeneas, leñas y fuegos. En este invierno que parece empieza a enseñar las uñas, en Ahedo no se concibe la vida sin la chimenea encendida desde que amanece hasta que anochece.

Hasta no hace tanto tiempo en que llegaron las cocinas de gas  a los pueblos, toda la vida doméstica dependía del fuego. Para ser exactos de la lumbre. Además de servir para lo evidente, calentar en tiempos en los que el frio no era ninguna broma, al fuego se cocinaban todos los alimentos, arrimándose  las cazuelas a primera hora del día con las sopas del desayuno y luego el puchero con el cocido que se iba cociendo poco a poco durante toda mañana. En invierno y en verano.

La lumbre hacía hervir el agua de las calderas para cocer las morcillas y  calentaba un poco la miel para colarla mejor.

Con el humo se ahumaba la matanza, en su punto justo, para favorecer la conservación de los morcillas, chorizos y jamones del cerdo; se ahumaba asimismo el queso de cabra y de oveja y la ceniza hervida con agua servía a modo de lejía para blanquear la ropa.

Y, por supuesto, se dormitaba al amor de la lumbre…

Hasta había canciones para encenderla (todavía quedan niños en Ahedo que las cantan. Y abuelas que las enseñan):

Arde, arde, lumbre

que el gato ha ido a por carne

la lumbre ya ha ardido

y el gato no ha venido.

Y cuentan por ahí que una cerda que tuvieron Ciriaco y María (que pesaba más de 200 kg.) subió desde el cortín a la cocina y comió sin tirar ni una sóla gota las sopas de leche en las que estaban cuidadosamente dispuestas en escudillas de barro alrededor del fuego.

Hoy en día el fuego sigue atrayéndonos, provoca la conversación, nos tranquiliza. Sólo por éso merece la pena parar un poco y contemplarlo.

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